El interés compuesto es, probablemente, el concepto más importante que puedes aprender sobre inversión. No necesitas ser economista para entenderlo, ni tener grandes cantidades de dinero para aprovecharlo. Solo necesitas tiempo y constancia. En este artículo te explicamos cómo funciona el interés compuesto con ejemplos reales y por qué Einstein lo llamó «la octava maravilla del mundo».
¿Qué es el interés compuesto?
El interés compuesto es el mecanismo por el cual los rendimientos que genera tu inversión se reinvierten automáticamente, generando a su vez nuevos rendimientos. Es decir, ganas intereses sobre tus intereses.
La diferencia con el interés simple es fundamental: con el interés simple, solo ganas rendimientos sobre el capital inicial. Con el interés compuesto, cada año tu base crece, y por tanto también crecen tus ganancias futuras.
10.000€ invertidos al 7% anual durante 30 años
| Año | Interés simple | Interés compuesto |
|---|---|---|
| Año 5 | 13.500€ | 14.026€ |
| Año 10 | 17.000€ | 19.672€ |
| Año 20 | 24.000€ | 38.697€ |
| Año 30 | 31.000€ | 76.123€ |
* Sin aportaciones adicionales. Solo el capital inicial de 10.000€.
El factor clave: el tiempo
El interés compuesto necesita tiempo para mostrar todo su potencial. Durante los primeros años, el crecimiento parece lento. Pero a partir del año 15 o 20, la curva se acelera de forma exponencial. Por eso el mejor momento para empezar a invertir siempre es hoy.
¿Sabías que…?
Invertir 100€/mes durante 30 años a una rentabilidad media del 7% anual genera un patrimonio de más de 120.000€. El total aportado sería solo 36.000€. Los más de 84.000€ restantes son pura magia del interés compuesto. Compruébalo tú mismo con nuestra calculadora de interés compuesto.
¿Cómo aprovechar el interés compuesto siendo un inversor particular?
La forma más sencilla de aprovechar el interés compuesto como inversor particular en España es invertir en ETFs de acumulación. Estos fondos reinvierten automáticamente los dividendos, sin que tengas que hacer nada. Cada dividendo recibido se convierte en más participaciones, que a su vez generan más dividendos.
Combinado con una estrategia DCA —aportaciones periódicas mensuales— el resultado a largo plazo puede ser transformador para tu patrimonio. No se trata de hacerse rico rápido, sino de construir riqueza de forma sostenida y sin estrés.
El enemigo del interés compuesto: las comisiones
Así como el interés compuesto trabaja a tu favor, las comisiones trabajan en tu contra con el mismo mecanismo. Una comisión del 1,5% anual parece pequeña, pero aplicada durante 30 años puede reducir tu patrimonio final en más de un 30%. Por eso es fundamental elegir productos con el menor TER posible.
En nuestro primer artículo analizamos en detalle lo que el banco no te cuenta sobre los fondos de inversión y el impacto real de las comisiones a largo plazo.
Calcula el poder del interés compuesto en tu caso
Introduce tu capital, aportación mensual y años de inversión. Ve el resultado con y sin impuestos.
Ir a la calculadora →