Hack de Bitget: qué ha pasado y qué riesgo asumes al dejar criptomonedas en un exchange

Bitget ha sufrido uno de los mayores incidentes de seguridad registrados recientemente en una plataforma de criptomonedas. El 24 de septiembre, sus sistemas detectaron transferencias no autorizadas desde algunas de sus carteras calientes. La estimación inicial era de unos 351,6 millones de dólares, pero la propia compañía elevó posteriormente la cifra a aproximadamente 387,5 millones tras completar parte del seguimiento de los movimientos en blockchain.

Bitget asegura que el incidente está contenido, que la vulnerabilidad utilizada ya ha sido identificada y corregida y que las carteras frías no se vieron afectadas. También afirma que el importe está cubierto por su User Protection Fund, que según la compañía supera actualmente los 464 millones de dólares.

Pero hay una cuestión bastante más interesante detrás de esta noticia.

¿Qué riesgo asume realmente un inversor cuando deja sus criptomonedas dentro de un exchange?

Porque el riesgo de que Bitcoin o Ethereum pierdan valor es una cosa. El riesgo de que la plataforma que custodia tus activos sufra un ataque, tenga un problema operativo o no pueda procesar tus retiradas es otra completamente distinta.

El caso Bitget sirve para entender esa diferencia y, sobre todo, para recordar lo que otros grandes incidentes de la historia de las criptomonedas han enseñado sobre custodia, liquidez y riesgo de contraparte.

⚠️ Aviso legal

Este artículo tiene carácter exclusivamente educativo e informativo. No constituye asesoramiento financiero ni recomendación de ningún producto, activo, exchange, wallet o estrategia de inversión. Las criptomonedas presentan riesgos elevados, incluida la volatilidad, el riesgo de custodia, el riesgo operativo, el riesgo de contraparte y el riesgo de pérdida de capital.

Qué ha pasado exactamente en Bitget

El incidente comenzó el 24 de septiembre de 2026 a las 18:31 UTC.

Bitget detectó transferencias no autorizadas desde algunas de sus hot wallets y activó inmediatamente sus protocolos de respuesta.

En su primera comunicación, la compañía estimó los fondos afectados en aproximadamente 351,6 millones de dólares.

La situación cambió al día siguiente.

Tras realizar un seguimiento más completo de las operaciones en blockchain y clasificar las transacciones, Bitget elevó la estimación hasta unos 387,5 millones de dólares. La compañía explica que la diferencia se debe principalmente a que el cálculo inicial no incluía determinados activos transferidos en las redes Zcash y TRON.

Bitget afirma que el incidente está contenido y que no se han producido nuevas transferencias no autorizadas.

También asegura que ha identificado la vulnerabilidad subyacente, la ha corregido y está realizando nuevas comprobaciones de seguridad antes de restaurar completamente los servicios afectados.

La investigación cuenta además con la participación de las empresas de ciberseguridad Mandiant y SlowMist.

Hay un detalle importante que conviene separar de las especulaciones que han circulado alrededor del ataque: Bitget sí afirma haber identificado el camino y el método utilizados por el atacante, pero no debemos convertir hipótesis externas sobre el mecanismo exacto del ataque en hechos si la compañía todavía no ha publicado todos los detalles técnicos.

El dato que ha cambiado

Bitget pasó de una estimación inicial de 351,6 millones de dólares a aproximadamente 387,5 millones después de ampliar el seguimiento de las transferencias en blockchain.

¿Cuánto dinero se ha perdido?

La cifra de 387,5 millones de dólares es la cantidad que Bitget identifica actualmente como activos transferidos a direcciones controladas por los atacantes.

No es exactamente lo mismo que decir que todos esos fondos se hayan perdido definitivamente.

En una operación de este tipo hay varias etapas. Primero se produce la transferencia no autorizada. Después comienza el seguimiento de los activos a través de diferentes direcciones y redes. En determinados casos pueden intervenir exchanges, emisores de stablecoins u otros participantes que tengan capacidad para congelar determinados activos.

Bitget ha anunciado un programa de recompensas para facilitar el rastreo y recuperación de los fondos.

Por tanto, la cifra de 387,5 millones debe entenderse como el volumen de activos que la compañía ha identificado como transferidos a direcciones controladas por los atacantes, no como una pérdida neta definitiva para la plataforma.

Esta diferencia es importante porque una investigación on-chain puede continuar durante semanas o meses.

💡 Una diferencia importante

«Activos transferidos a direcciones del atacante» y «pérdida económica definitiva» no son necesariamente la misma cifra. La recuperación o congelación de parte de los fondos puede modificar el resultado final.

¿Qué significa para los clientes de Bitget?

La respuesta oficial de Bitget es que los fondos de los usuarios están protegidos y que el importe afectado queda dentro de la cobertura de su User Protection Fund.

La compañía afirma que este fondo supera actualmente los 464 millones de dólares.

También comunicó inicialmente que los depósitos y el trading continuaban operativos mientras los retiros quedaban suspendidos temporalmente por motivos de seguridad.

Aquí conviene introducir una precisión importante.

Un fondo de protección creado por un exchange no debe confundirse automáticamente con un sistema público de garantía de depósitos. Son mecanismos diferentes y tienen características, condiciones y límites distintos.

En este caso, lo que podemos afirmar es que Bitget declara que el importe afectado está cubierto por su propio fondo de protección y que está trabajando para restablecer los retiros una vez finalizada la revisión de seguridad.

Para el cliente, sin embargo, existe una consecuencia inmediata que va más allá de la cifra del robo: durante una interrupción de los retiros, el usuario puede seguir viendo su saldo en la plataforma pero no tener capacidad inmediata para transferir esos activos a otra dirección.

Y esa es precisamente una de las diferencias fundamentales entre poseer una criptomoneda y tenerla bajo custodia de un tercero.

El riesgo que aparece cuando dejas las criptomonedas en un exchange

Comprar Bitcoin implica asumir el riesgo propio de Bitcoin.

Mantener ese Bitcoin dentro de un exchange añade otro riesgo.

La diferencia parece pequeña hasta que ocurre un incidente.

Si tienes las claves de una wallet bajo tu propio control, la plataforma de intercambio no es quien custodia directamente tus monedas. Si las mantienes dentro de un exchange, en cambio, dependes de que esa empresa pueda mantener los sistemas operativos, proteger las claves, procesar las retiradas y cumplir sus obligaciones con los clientes.

Por eso el riesgo de custodia no desaparece porque una plataforma sea grande o conocida.

Puede manifestarse de varias maneras.

Un ataque puede provocar el robo de activos. Un fallo operativo puede impedir temporalmente las retiradas. Un problema de liquidez puede dificultar que todos los clientes retiren sus fondos al mismo tiempo. Y un fraude o una mala gestión puede acabar afectando a los activos de los clientes aunque no exista ningún hack.

La historia de las criptomonedas contiene ejemplos de todos estos casos.

Y ahí es donde Bitget deja de ser solamente una noticia sobre ciberseguridad. Se convierte en un caso práctico para entender el riesgo de contraparte en los activos digitales.

Riesgo Qué puede ocurrir ¿Depende del precio de Bitcoin?
Riesgo de mercado El precio del activo cae. Sí
Riesgo de custodia Las claves o sistemas que protegen los activos son comprometidos. No
Riesgo operativo Una avería o incidente impide operar o retirar fondos. No
Riesgo de contraparte La plataforma no puede cumplir completamente sus obligaciones. No
Riesgo de fraude Los activos de clientes son utilizados indebidamente. No

Mt. Gox: cuando un exchange puede acabar desapareciendo

Mt. Gox es probablemente el ejemplo histórico más conocido de lo que puede ocurrir cuando el problema de una plataforma termina convirtiéndose en un problema para sus clientes.

El exchange japonés reveló en 2014 la pérdida de aproximadamente 850.000 bitcoins. La OCDE recoge el caso entre los principales incidentes de seguridad relacionados con exchanges y señala que el episodio estuvo relacionado con fallos contables y compromisos de claves de hot wallets.

La magnitud del caso fue extraordinaria para aquella época.

Pero la lección más importante no es comparar aquella cifra con la de Bitget utilizando dólares actuales.

Es entender que el cliente de un exchange no solo está expuesto a la evolución del activo que ha comprado. También está expuesto a la capacidad de la plataforma para custodiarlo y devolverlo cuando lo solicite.

Mt. Gox también demuestra otra característica del riesgo de custodia: las consecuencias pueden prolongarse durante años.

Un ataque puede durar minutos.

La resolución para los clientes puede durar muchísimo más.

Bitfinex: el robo de unos 120.000 bitcoins

En agosto de 2016, Bitfinex sufrió otro de los grandes robos de la historia de las criptomonedas.

Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el atacante Ilya Lichtenstein accedió al exchange y robó aproximadamente 120.000 bitcoins.

El caso tuvo además una segunda vida muchos años después.

Las autoridades estadounidenses investigaron el movimiento de los bitcoins robados y el posterior intento de blanqueo. En 2022 fueron detenidos Lichtenstein y Heather Morgan en relación con el lavado de los fondos.

El episodio muestra algo que suele quedar oculto cuando hablamos de un hack: robar los activos no significa necesariamente poder convertirlos inmediatamente en dinero.

Las transacciones quedan registradas en blockchain y el movimiento de los fondos puede ser seguido.

Pero eso tampoco garantiza que todos los activos puedan recuperarse.

Para el inversor, la cuestión relevante vuelve a ser la misma: durante el ataque, los activos custodiados por el exchange quedan expuestos a un riesgo que no existe de la misma manera cuando las claves están bajo control directo del propietario.

Coincheck: más de 500 millones de dólares en NEM

En enero de 2018, el exchange japonés Coincheck sufrió otro ataque de gran magnitud.

La OCDE cifra las pérdidas del incidente en alrededor de 533 millones de dólares en el momento del ataque.

El caso es especialmente interesante porque muestra la importancia de cómo se estructura la custodia.

La OCDE señala que el ataque estuvo relacionado con el uso de hot wallets y con la ausencia de almacenamiento en frío para los activos afectados.

No todos los exchanges gestionan sus activos de la misma manera.

Una parte puede mantenerse en carteras conectadas a internet para facilitar las operaciones diarias. Otra puede mantenerse fuera de línea o con controles adicionales.

Esto no elimina el riesgo, pero sí modifica la superficie de ataque.

La conclusión práctica no es que una hot wallet sea «mala» y una cold wallet sea «buena». Un exchange necesita liquidez operativa para funcionar.

La cuestión es qué cantidad de activos mantiene expuesta, qué controles utiliza y qué capacidad tiene para aislar rápidamente un incidente.

Binance: un hack que no terminó afectando al saldo de los clientes

El ataque sufrido por Binance en mayo de 2019 ofrece un contraste interesante.

Los atacantes consiguieron retirar 7.000 bitcoins, valorados entonces en unos 40 millones de dólares.

Binance explicó que los atacantes habían utilizado diferentes técnicas para obtener información sensible, entre ellas phishing y malware, y que los fondos fueron retirados de una hot wallet.

La diferencia estuvo en cómo se absorbió posteriormente la pérdida.

Binance declaró que su Secure Asset Fund for Users, conocido como SAFU, cubriría el importe robado.

Por tanto, el ataque existió y los bitcoins fueron sustraídos, pero el saldo de los usuarios no fue reducido como consecuencia directa del robo.

Este ejemplo es importante porque demuestra que la existencia de un hack no determina por sí sola cuánto acaba perdiendo el cliente.

Hay otra variable fundamental: qué recursos tiene la plataforma para absorber la pérdida.

La diferencia está en la segunda pregunta

No basta con preguntar «¿han hackeado el exchange?». También hay que preguntar «¿qué ocurrió con los fondos de los clientes después del ataque?».

Bybit: el mayor robo conocido y una respuesta diferente

El ataque contra Bybit en febrero de 2025 llevó el problema a otra escala.

Según la propia cronología publicada por Bybit, un atacante consiguió comprometer una de sus wallets frías de Ethereum y sustrajo activos por aproximadamente 1.460 millones de dólares.

El mecanismo fue diferente al de los ataques clásicos contra hot wallets.

Bybit explica que el atacante explotó la interfaz utilizada para una wallet multisig de Safe y consiguió modificar la lógica de una transacción, permitiendo posteriormente transferir los fondos.

El caso también muestra otra cuestión importante: incluso una cold wallet no es sinónimo de riesgo cero.

El almacenamiento en frío reduce determinadas superficies de ataque, pero la seguridad depende también de cómo se gestionan las firmas, los dispositivos, las interfaces y los procesos operativos que permiten mover los fondos.

Bybit consiguió procesar una gran cantidad de retiradas y posteriormente cerró el déficit de ETH de los activos de clientes mediante nuevas entradas de fondos y financiación.

La diferencia con otros episodios históricos vuelve a estar en la capacidad de respuesta de la plataforma.

FTX: no todos los desastres de un exchange son un hack

Y aquí llegamos a una distinción fundamental.

FTX no fue simplemente otro hack.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos estableció que Sam Bankman-Fried había utilizado miles de millones de dólares de fondos de clientes de FTX para diferentes fines, incluidos préstamos a Alameda Research, inversiones y otros gastos.

Bankman-Fried fue condenado en 2024 a 25 años de prisión y se ordenó el decomiso de más de 11.000 millones de dólares.

El caso es importante para este artículo porque demuestra que el riesgo de un exchange no termina en la ciberseguridad.

Un inversor puede pensar que está protegido porque la plataforma tiene buena seguridad informática.

Pero puede existir otro problema completamente diferente: cómo se gestionan los activos de los clientes, qué controles internos existen, qué relación hay entre la plataforma y otras empresas del mismo grupo y qué ocurre con la liquidez cuando los clientes quieren retirar simultáneamente sus fondos.

Por eso conviene hablar de riesgo de exchange y no únicamente de riesgo de hack.

Qué nos enseñan los grandes incidentes

Caso Año Magnitud aproximada Problema principal
Mt. Gox 2014 ~850.000 BTC Fallos contables y compromiso de hot wallets
Bitfinex 2016 ~120.000 BTC Robo de activos y posterior blanqueo
Coincheck 2018 ~533 M$ Ataque a hot wallets
Binance 2019 ~40 M$ Robo desde hot wallet
FTX 2022 Miles de millones Fraude y uso indebido de fondos de clientes
Bybit 2025 ~1.460 M$ Compromiso de una cold wallet
Bitget 2026 ~387,5 M$ Transferencias no autorizadas desde hot/warm wallets

Las cifras de esta tabla no son directamente comparables entre sí.

En algunos casos hablamos de bitcoins y no de dólares; en otros, del valor estimado de los activos en el momento del incidente. Además, han pasado más de diez años entre Mt. Gox y Bitget y el tamaño del mercado ha cambiado radicalmente.

Lo interesante es el mecanismo.

Los grandes incidentes no siguen todos el mismo patrón.

Hay robos desde hot wallets, compromisos de cold wallets, problemas de controles internos, fraude, problemas de liquidez y combinaciones de varios factores.

Eso hace que una sola métrica —por ejemplo, «cuánto dinero tiene el exchange en reservas»— no sea suficiente para entender todo el riesgo.

Exchange o autocustodia: qué riesgo cambia

La autocustodia suele presentarse como la solución al riesgo de los exchanges.

Pero sería demasiado sencillo decirlo así.

Cuando pasas tus criptomonedas a una wallet bajo tu propio control eliminas parte del riesgo de contraparte del exchange. Ya no necesitas que una plataforma mantenga tus activos disponibles para poder moverlos.

Pero introduces otro tipo de responsabilidad.

La clave privada pasa a depender de ti.

Si pierdes las claves, pierdes el acceso. Si alguien consigue la frase semilla, puede intentar mover los fondos. Si utilizas una wallet o un dispositivo de forma incorrecta, el problema tampoco desaparece.

Por eso la comparación real no es «exchange malo frente a autocustodia buena».

Es una comparación entre riesgos diferentes.

Con un exchange delegas parte de la custodia y la infraestructura a un tercero.

Con la autocustodia asumes directamente la responsabilidad sobre las claves y las operaciones.

La decisión cambia el tipo de riesgo. No elimina el riesgo.

Aspecto Exchange Autocustodia
Quién controla las claves La plataforma, según su modelo de custodia El propio usuario
Riesgo de hack del exchange Existe No depende del exchange
Riesgo de pérdida de claves Depende del modelo de acceso Responsabilidad directa del usuario
Facilidad de uso Generalmente mayor Requiere más responsabilidad operativa
Dependencia de un tercero Sí Mucho menor

Qué debería mirar un inversor antes de utilizar un exchange

Un exchange no debería analizarse únicamente por sus comisiones o por el número de criptomonedas que permite comprar.

La seguridad de la custodia forma parte del producto.

Hay varias preguntas que merece la pena hacerse antes de depositar fondos.

¿Cómo funciona su sistema de custodia?

Conviene saber qué parte de los activos se mantiene en hot wallets, qué controles existen y cómo se autorizan las transferencias importantes.

¿Qué ocurre si se produce un incidente?

La respuesta de la empresa después de un ataque puede ser tan importante como la prevención. Hay que observar si comunica el incidente, suspende operaciones cuando es necesario y explica posteriormente qué ha ocurrido.

¿Existe algún mecanismo propio de protección?

Algunas plataformas mantienen fondos específicos para cubrir determinados incidentes. Pero hay que leer las condiciones y no confundirlos con una garantía pública de depósitos.

¿Se pueden retirar los activos?

La posibilidad de retirar los fondos a una wallet externa es una diferencia fundamental respecto a mantenerlos permanentemente dentro de la plataforma.

¿Qué información proporciona la empresa sobre sus reservas?

Las pruebas de reservas pueden aportar información, pero tampoco deben interpretarse como una fotografía completa de todos los riesgos financieros, operativos y legales de una compañía.

¿Qué ocurre si todos los clientes quieren retirar a la vez?

Esta pregunta ayuda a pensar en el riesgo de liquidez y no solo en el riesgo de ciberseguridad.

El caso FTX demostró precisamente que una plataforma puede tener un problema gravísimo sin que el origen sea un ataque informático.

Si quieres repasar los conceptos básicos relacionados con las criptomonedas, la custodia y los principales riesgos para el inversor, puedes consultar nuestro glosario financiero.

Conclusión

El ataque de Bitget vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que a veces queda escondida detrás del precio de Bitcoin: quién tiene realmente el control de tus activos y qué ocurre si la plataforma que los custodia tiene un problema.

Bitget afirma que el incidente está contenido, que ha identificado y corregido la vulnerabilidad y que el importe afectado, actualmente estimado en unos 387,5 millones de dólares, queda cubierto por su User Protection Fund.

Todavía quedan aspectos de la investigación por conocer con mayor detalle y la cifra final puede cambiar si se recuperan activos o aparecen nuevos datos.

Pero el caso ya permite extraer una conclusión más general.

El riesgo de una criptomoneda no termina en su cotización.

Cuando se mantienen activos dentro de un exchange aparece además un riesgo de custodia y de contraparte. La historia de Mt. Gox, Bitfinex, Coincheck, Binance, Bybit y FTX demuestra que ese riesgo puede manifestarse de maneras muy diferentes.

Algunos incidentes terminan siendo absorbidos por la propia plataforma. Otros provocan pérdidas para los clientes. En algunos casos el problema es un robo; en otros, una mala gestión, un fraude o una crisis de liquidez.

Por eso la pregunta no debería ser simplemente qué criptomoneda comprar.

También importa dónde se custodia, quién controla las claves, qué controles existen y qué ocurre si algo sale mal.

Comprar un activo y custodiarlo son dos decisiones distintas.

Y en el mundo de las criptomonedas, esa diferencia puede acabar siendo mucho más importante de lo que parece mientras todo funciona con normalidad.

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📌 Para seguir aprendiendo

El caso Bitget es un buen ejemplo de por qué en criptomonedas no basta con analizar el precio de un activo. La custodia, el riesgo de contraparte y la seguridad de la plataforma también forman parte de la inversión.

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